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jueves, 23 de mayo de 2013

EVOLUCIÓN SEXUAL DE LA PAREJA: PARA ACEPTARLA Y DISFRUTARLA

El lunes, os recomendé un artículo sobre la vida sexual de las parejas casadas, más bien, de las parejas que conviven. Y me vino muy bien ese artículo porque quería hablaros de como va cambiando la vida sexual de una pareja desde que se conoce, flirtea y se consolida, como pueden vivirse estos cambios y por qué no siempre los aceptamos con naturalidad y de forma positiva.

Para empezar, creo que es fácil entender que la primera fase de enamoramiento se diferencia, en casi todos los aspectos de la pareja, de fases posteriores más consolidadas. Y aunque el amor y el sexo parece que están muy alejados de la ciencia, en este caso, he de decir, que no es así. En la fase de enamoramiento, entran en juego una serie de respuestas fisiológicas y psicológicas que, poco a poco y afortunadamente (si no acabaríamos tarumba), van disminuyendo en intensidad. Hablo de: agitación en la respiración por el mero hecho de ir a ver a "la persona", estado de alerta constante que nos hace analizar y controlar cada palabra, como se dice, cada gesto de la otra persona, cada pelo de nuestra cabeza... Echamos de menos a "la persona" cada segundo que no estamos con ella, nos cuesta concentrarnos en otras cosas, sólo pensamos en verla y lanzarnos sobre ella, no necesitamos ni comer ni dormir... sólo necesitamos estar juntos y fundirnos. ¡Qué desastre! Menos mal que es pasajero si no... Y no me malinterpreteis, es una fase preciosa y divertida... pero no debemos anclarnos en ella porque nos perderíamos cosas realmente bonitas y confortables.

Del mismo modo que la pareja va evolucionando y adquiriendo más confianza, compartiendo más intereses, introduciéndose en los círculos sociales de la otra persona, haciendo planes juntos,... también se va transformando su vida sexual. Al principio, la novedad, la sorpresa, la fantasía, el deseo... aparecen por inercia, como algo intrínseco a la novedad. Esa inercia va perdiendo fuelle si no la vamos alimentando nosotras (personas) de forma consciente y poniéndole ganas. Y eso es así en la mayoría de los casos, y no es ni mejor ni peor, sólo diferente. Se pierden unas cosas y se ganan otras. El problema llega cuando esa nueva vida sexual de la pareja la interpretamos de manera errónea: "ya no somo apasionados, con lo que éramos", "si no tenemos tantas ganas es que algo va mal", "ya no tenemos intimidad porque tenemos menos sexo", etc, etc, etc... A ver, el sexo es importante en la pareja como forma de comunicación y como momento divertido y placentero que se comparte... pero no tiene por que ser nada más. Es decir, porque una estadística diga que LO NORMAL (lo que se ciñe a la norma, no lo mejor) es mantener relaciones sexuales 2 veces por semana y vosotros tenéis 1, no quiere decir que vuestra pareja vaya mal o sea peor que una que tenga sexo 4 veces a la semana. Si os entendéis,  os reís juntos y lo pasáis bien, si tenéis intimidad de otra manera, si os sorprendéis en otros aspectos, en definitiva, si estáis a gusto, plenos y felices en vuestra vida de pareja, ¿por qué un "debería" os lo va a fastidiar?
Es complicado. Los mensajes que nos llegan de las revistas, de la publicidad, de las películas y de más son bastante exigentes: además de tener éxito profesional, una gran vida social, estar impecables, atender las necesidades de nuestr@s hij@s, etc... ¡ADEMÁS! Se espera que, al llegar a casa y ver a tu pareja, le empotres contra la pared y le poseas por un irrefrenable deseo. ¡CASI NÁ!
A lo que voy, y con esto concluyo, es que en el sexo, como en la vida, no hay un solo camino aceptable y válido sino que hay tantos como personas o parejas hay en el mundo. Los ritmos, las frecuencias y las importancias las decide cada pareja, ni la que tenemos al lado ni la de la tele ni ninguna otra. Somos muy libres de considerar unas  circunstancias concretas como un problema o no. Un problema es realmente un problema cuando lo vivimos como tal. En ese caso, tenemos la opción de acudir a un especialista para que nos ayude a superarlo. Pero si tu pareja y tú sois felices practicando sexo 2 veces al mes, ¿quién es nadie para deciros que eso es un problema y que os tenéis que sentir mal?

El sexo es comunicación y diversión, nunca una obligación. ¡CUÍDALO Y DISFRUTA!