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viernes, 30 de agosto de 2013

CAMARERO... ¡UNA DE VACACIONES!

"Lo que se hacen esperar las deseadas vacaciones y lo rápido que se van"... No creo que haya escuchado alguna vez en mi vida a alguien decir lo contrario. Llevamos mejor el año laboral o académico porque sabemos que "la recompensa" llegará... Pero hay que saber aprovecharla!
Durante 11 meses, las personas que gozan de un puesto de trabajo (¡gozar de un puesto de trabajo! Frase impensable hace algunos años... pero ahora es así, independientemente de las condiciones del puesto... en fin) o las personas que cursan algún estudio, por lo general, llevan una vida llena de rutinas, de obligaciones, de ciertas presiones, de cansancio, de estrés,...
por lo que es de vital importancia disfrutar de un paréntesis para desconectar, descansar y cargar pilas.
Y ESOS DEBEN DE SER LOS PRINCIPALES OBJETIVOS DE LAS VACACIONES.
Pero no todo el mundo consigue estos objetivos de la misma manera...

Hay personas que, durante las vacaciones, se estresan. Las necesitan, las desean... pero el planteamiento les falla. Pasan de llevar una vida muy ordenada y rutinaria al despiporre más absoluto de horarios, actividades y compromisos. Se suele asociar vacaciones con falta de planificación, con improvisación,... y no todo el mundo vale para ese planteamiento.
Voy a exponer una situación: una persona acostumbrada a levantarse a las 7:00, coger el metro, llegar al trabajo, plantarse delante del ordenador, tomarse un café a las 11:00, plantarse de nuevo ante el ordenador, comer, reunión, ordenador, llamada, apagar ordenador, metro, cena con la pareja y los hijos, tele y al sobre. Así, de lunes a viernes.
Llegan las vacaciones y, de la noche a la mañana, esta persona tiene que replantearse toooodo su día. Quizá le cueste relajarse y despreocuparse, quizá le cueste no hacer nada o disponer de mucho tiempo libre, quizá le cueste quedar con unos y con otras, pasar tiempo con una familia u otra,... En cierto modo, esta persona se siente perdida y desubicada fuera de su ámbito habitual y sin sus quehaceres diarios.
Para sacar partido y aprovechar el periodo vacacional, no es necesaria una transformación radical del modo de vida. Hay personas que es lo que necesitan y quieren, pero hay otras que no se sienten cómodas con un cambio tan brusco.
La clave para desconectar durante las vacaciones, es tan sencillo como cambiar las rutinas: puedes seguir levantándote temprano pero, en vez de ir al metro y a trabajar, dar un largo paseo con desayuno y lectura de prensa incluídos... por ejemplo. También se me ocurren rutinas muy apetecibles y "vacacionales" como tomar el aperitivo con la familia, hacer la compra para hacer una suculenta comida si no se hace habitualmente, ir a ver algún museo o monumento con amig@s,... ¡se me ocurren mil cosas!
Una vez que se introducen estos cambios en la vida, los beneficios son inmediatos: disminuye el nivel de estrés, se concilia mejor el sueño, el humor mejora lo que beneficia las relaciones personales y el bienestar propio, y un largo etcétera.
La verdad es que poco hay que añadir para justificar lo necesarias que son las vacaciones. Tod@s las esperamos, tienen una connotación positiva en sí mismas, independientemente de los planes que tengamos.
Animo a toda la gente a que las disfrutéis como más os convenga, escapando a las antípodas o yendo al pueblo, buscando la soledad y la tranquilidad o rodeandos de gente y bullicio...
PERO SIEMPRE DISFRUTÁNDOLAS AL MÁXIMO... ¡¡¡QUE SON MUY CORTAS!!!