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miércoles, 5 de marzo de 2014

NUEVO ESQUEMA DE SEXUALIDAD FEMENINA: MOTIVACIONES Y DESEO

Voy a empezar este post lanzando un dato: la vida sexual en una pareja importa un 10/20% cuando va bien y un 90% cuando va mal... ¿a alguien le dice algo esta estadística? Efectivamente: cuando el sexo va bien no se le da demasiada importancia, pero cuando va mal... la insatisfacción global en la pareja se hace patente. Este dato (y otros factores, intereses,...) contribuye a patologizar asuntos que, quizá, formen parte de lo normal y de procesos habituales. Considerar problemas lo que no lo son y buscar soluciones milagrosas es algo que se nos da muy bien... nos lo han enseñado muy bien.
O sea que... veamos qué podemos hacer.

En unos cuantos post os he hablado ya de la evolución sexual de la pareja (https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=8441525785296655490#editor/target=post;postID=740830084233218454;onPublishedMenu=posts;onClosedMenu=posts;postNum=30;src=postname) y de nuevos conceptos de sexualidad (https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=8441525785296655490#editor/target=post;postID=2041893539332826208;onPublishedMenu=posts;onClosedMenu=posts;postNum=19;src=postname). Se suele hablar de una respuesta sexual lineal e igual en hombres y mujeres (incluída yo...
supongo que ya sabéis que me gusta muy poquito hacer diferenciaciones entre sexos...). El esquema sería el siguiente:
DESEO- EXCITACIÓN- ORGASMO- RESOLUCIÓN
En clínica, y hablando un poquito con las personas (en concreto con mujeres), he descubierto una preocupación bastante generalizada con el tema del deseo. Existe una preocupación y un problema porque el deseo disminuye, sobre todo tras el primer año de relación y cuando comienza la convivencia. Ya no se siente ese arranque irrefrenable y libidinoso del primer año o de antes de convivir con la pareja. "Ya no me apetece como antes" es una queja común que preocupa y bloque a muchas mujeres. Y un motivo para dejar el sexo de lado.
Pues bien, voy a intentar aportar un poco de luz a este asunto.
Hemos aprendido, más bien mal-aprendido, que para iniciar o acceder a mantener un encuentro sexual, lo primerito de todo es sentir un deseo en forma de cosquilleo genital hacia la pareja (intento ser gráfica, para que se me entienda bien). Si esta condición no se da... no hay encuentro que valga. Esto es así si seguimos el esquema que os muestro más arriba, un esquema que se ajusta más a la respuesta sexual masculina (aunque tendría sus matices) que a la femenina. Me refiero a respuesta masculina y femenina y no del hombre y de la mujer porque creo que es más un tema de aprendizaje social relacionados con los roles de género que biológico o genético.
Pero las motivaciones que nos pueden llevar a acceder o buscar un encuentro sexual con la pareja pueden ser otros, no sólo ese deseo del que os hablo y que seguramente reconoceréis. Una mujer (y un hombre, pero en este post me refiero, sobre todo, a las mujeres... ya os tocará a vosotros) puede querer tener relaciones sexuales con su pareja por intimidad, por autoestima, por sentirse bien, porque su pareja le importa y sabe que disfruta con sus encuentros carnales,... ¡por infinidad de motivaciones que no tiene que ver con un arranque libidinoso brutal! Dando por hecho que nos importan nuestras respectivas parejas y nuestras relaciones, negar el sexo y rendirnos ante el "no me apetece", "no siento el deseo necesario"... no nos estamos haciendo ningún favor. Dejar de lado el sexo porque no se cumple el esquema  DESEO-EXCITACIÓN- ORGASMO- RESOLUCIÓN no creo que sea positivo...
Vale... lo entiendo... esto no encaja nada bien con lo que hemos aprendido hasta ahora (recalco: MALaprendido). Puede parecer que estoy proponiendo que hagáis algo que no os apetece a priori, que no debéis decir que no a una relación sexual con vuestra pareja,... ¡y no es eso! Todas las personas tenemos el derecho a decir que no a un encuentro sexual... ¿pero es eso lo que queremos en nuestra relación?
La doctora Rosemary Bassom propone otro esquema no lineal de la respuesta sexual femenina en la que el deseo no tiene que aparecer necesariamente lo primero y como único motor motivador para tener un encuentro sexual. Una persona (mujer en el caso que nos ocupa) puede iniciar o acceder a un encuentro sexual sin un deseo carnal previo, partiendo  de un estado de neutralidad sexual, promovido por un afán de demostrar amor, intimidad, recibir y compartir placer físico, por mostrar afecto,... Una predisposición positiva al goce y al placer harán que, una vez metidas en faena y de manera consciente, se responda a los estímulos sexuales adecuados con excitación. El hecho de pasar un rato placentero y satisfactorio (independientemente de que haya orgasmo o no), reforzará la intimidad con la pareja y servirá de motivación para próximos encuentros. Como es lógico, si no sentimos esas recompensas físicas y emocionales, las ganas de repetir serán menores.
Sí, es cierto que no es así como nos muestras las relaciones sexuales en las películas... ¿Pero en serio no merece la pena desconectar el no me apetece y abrir nuestras miras para experimentar otras opciones? Algunos terapeutas lo denominan ¿Por qué no? ¿Por qué no acostarme con mi pareja porque le quiero y me gusta lo guapo que se pone cuando goza y, si me meto en faena, termino pasándomelo pipa? No se, se me ocurre que esta podría ser una buena motivación para mantener relaciones sexuales... Que cada una busque las suyas. 
Si queréis profundizar más en este asunto y otros muy interesantes, os recomiendo el libro "Deseo" de Sylvia de Béjar. 
Lo dicho capricho, dejémonos de rígidos esquemas que nos limitan, ¡y mucho!, las opciones, olvidemos las enseñanzas del imaginario colectivo que nos dictan como debemos sentir, cuando y donde y vivamos nuestras relaciones con libertad y sin complejos.