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martes, 9 de julio de 2013

VACUNAS ANTIESTRÉS

Siguiendo con el tema del último artículo que os dejé sobre técnicas de relajación antiestrés,  os voy a dar unas pautas para que la frenética actividad del día a día, el trabajo, la casa y el resto de obligaciones no hagan mella en nuestra salud y bienestar.

Tengo que decir que, hoy por hoy, nos aprietan las tuercas hasta llevarnos, en ocasiones, hasta el límite. Estamos ya muy acostumbrad@s a escuchar que, con los tiempos que corren, todo trabajo (el que lo tenga) y todo esfuerzo es poco para salir adelante y sobrevivir. Y es así, en estos momentos con estas circunstancias, en mayor grado.

Tanto la ansiedad como el estrés dependen de múltiples factores, tanto situacionales como personales. Son, sobre los factores personales, sobre los que podemos incidir con mayor facilidad para prevenir o reducir ambos problemas. Por ejemplo: la situación actual de paro brutal, de escasos recursos, precarias condiciones de trabajo,... conlleva preocupación, angustia, indefensión, etc. Es fácil que, ante semejante panorama, una persona que esté buscando un trabajo desesperadamente, día tras día sin que le den una oportunidad, se desmoralice y sienta gran ansiedad. La situación es la que es y poco podemos hacer, a título personal, por cambiarla (salvo salir a la calle, protestar, exigir, reivindicar,...bueno, este es otro tema que cada un@ sabrá como hacerlo). Lo que si podemos hacer es cambiar el modo de ver y digerir nuestra situación individual. Siguiendo con el ejemplo, no responsabilizándonos del hecho de no encontrar trabajo, pensar que no estamos capacitad@s, que no valemos,... sino que, a pesar de nuestros esfuerzos y nuestra validez, no nos dan esa oportunidad por causas que poco o nada tienen que ver con nuestro buen hacer.
Las atribuciones que se hacen y la autoestima son básicas para combatir la ansiedad y el estrés. Cuando algo sale bien, reconocer nuestra propia autoría ("ha pasado porque me he esforzado") y felicitarnos por ello. Del mismo modo, si hemos fallado, no fustigarnos, reconocer el error y corregirlo sin más culpas ni pensamientos negativos sobre un@ mism@. Es bueno querernos y tratarnos bien.
La interpretación de situaciones y problemas puede ser clave para padecer o no ansiedad o estrés. Muchas veces, el estrés nos lo provoca la anticipación de consecuencias negativas, una visión catastrofista de las mismas, la interpretación negativa de una situación ambigua,... lo que nos lleva a sufrir por un problema que no existe. Ver la gravedad real de la situación no suele ser fácil porque tendemos a preocuparnos por estar preocupados, ponernos nerviosos por estar nerviosos,... Tratar con naturalidad nuestro estado, asumir la ansiedad con la misma aceptación que el miedo o la alegría evitará engordar el problema real.
Cuando aparece un problema, es importante no dejarlo pasar, sino afrontarlo, tomar decisiones siguiendo un proceso lógico, sopesando pros y contras y siendo consecuente con la elección tomada, sin volver atrás. Analizar continuamente el problema y las alternativas provocan más ansiedad.
A grandes rasgos (para no agotaros con un discurso eterrrrrno), otras variables que pueden ayudarnos son: organizar nuestro tiempo para no olvidar las cosas importantes y saber seleccionar las actividades prioritarias y aquellas a las que no podemos llegar y debemos posponer, una buena alimentación ligera y nutritiva siendo la hora de la comida un tiempo de descanso y evasión, ejercicio físico moderado que sirva para airearnos, descansar y dejar el trabajo en la oficina y los problemas donde correspondan evitando que inunden todas las parcelas de nuestra vida.
Y por último, un aspecto positivo, no sólo para combatir la ansiedad y el estrés, sino gratificante en sí mismo: disfrutar y cuidar las relaciones con l@s demás. Reforzar las conductas positivas de la gente que nos rodea con halagos, sonrisas, aprobación, detalles,... Esto hará que se repitan. De igual manera, corregir conductas negativas de las personas de nuestro entorno dándoles la información a tiempo, sin broncas ni otros castigos (a pesar de estas pautas, hay gente que no admite las críticas... pero ese es su problema). Es clave, aunque muy difícil en ocasiones, no sacar problemas pasados, evitar los castigos cuando se está en crisis y dar refuerzos (sobre todo en relaciones de pareja).
En definitiva: las circunstancias son las que son y nos ponen a prueba constantemente (a nuestro optimismo y a nuestra ilusión también). Hay momentos en los que se crea un caldo de cultivo perfecto para que la ansiedad y el estrés crezcan "fuertes y sanos"... Y este momento parece que es uno de ellos...
Mientras llega el tratamiento para curar esta situación, en nuestras manos tenemos la vacuna.